Todavía falta un poquito.
Por ahora este lugar está esperando a que comience tu aventura.
Antes de entrar, necesito comprobar que eres tú. Son dos cosas sencillas que forman parte de nuestra historia.
Un pequeño lugar para acompañarte mientras conoces una parte enorme del mundo.
Por ahora este lugar está esperando a que comience tu aventura.
Preparando los relojes...
La ruta se irá iluminando mientras avances y cada parada tendrá su pequeño lugar aquí.
Aquí viven algunos de esos momentos que, sin hacer demasiado ruido, terminaron convirtiéndose en una parte muy bonita de nosotros.
Primero fueron conversaciones, coincidencias y tickets por resolver. Luego, sin necesidad de anunciarlo, hablar contigo empezó a sentirse como una de las mejores partes del día.
Chips moradas, salsa Maggi, una bebida y una flor. A veces los detalles más pequeños terminan ocupando un lugar enorme, porque llegan justo cuando más se necesitaban.
Hay algo en ti que me recuerda a una flor que sigue abriéndose aun después de días difíciles: delicada sin ser frágil, bonita sin esfuerzo y mucho más fuerte de lo que a veces tú misma reconoces.
Tus ojitos, tus cachetitos, tu cabello, tu pancita, tus curvas y cada detalle que te hace tú. Pero también tu capacidad, tus convicciones y esa forma de seguir buscando tus metas incluso cuando la vida te exige demasiado.
Me pareces preciosa. Conocerte me hizo descubrir que “preciosa” apenas alcanza para describir una parte pequeña de todo lo que eres.
No podía quitarte de encima todo lo que estabas cargando, pero sí podía recordarte que alguien estaba pensando en ti, que quería darte algo bonito y que deseaba verte sonreír aunque fuera un poquito ese día.
Yo sabía lo mucho que te emocionaba ese mundo y terminé descubriendo algo nuevo a tu lado. Me encantó verte disfrutarlo, escucharte, conocer un poquito más de lo que te gusta y comprobar lo bonito que es compartir contigo algo que para mí también terminó volviéndose especial. Después llegaron las flores, la nieve, el cine y aquel primer beso.
No necesitas castillos, escenarios perfectos ni cosas exageradas. Contigo hasta un momento sencillo se vuelve especial, cálido y digno de recordarse. Tal vez por eso tantas cosas contigo terminan sintiéndose como escenas que sí quisiera guardar.
No tienes que abrirlos todos de una vez. Cada sobre tendrá su momento y, cuando llegue, habrá unas palabras esperándote del otro lado.
Cinco recuerdos para mirar sin prisa. Desliza como si caminaras por una pequeña exposición hecha solamente con pedacitos de nosotros.
De esas fotos que no necesitan explicarse mucho porque por sí solas ya guardan algo bonito.
Tú tienes una forma muy tuya de verte preciosa incluso en la sencillez.
Hay fotos que solo capturan una cara; esta captura un poquito de tu esencia.
Hay gestos pequeños que terminan diciendo muchísimo más de lo que cualquier frase podría explicar.
No fue solo un ramo; fue mi manera de decirte que no estabas sola en medio de todo lo que estabas viviendo.
No seas tramposa, amor. Primero ve a conocer el mundo. 🤍